La Planta Celeste

Psicoterapia y Astrosofía

Acuario y el Camino Meditativo

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Parte 2 de 3

Queridos amigos:

En la publicación anterior consideramos algunos aspectos sobre el camino meditativo, el cual quise caracterizar, siguiendo a Valentin Tomberg, como el arte de dormir: durante el trabajo meditativo, al entregarse mi alma a la imagen simbólica o frase de meditación que ha escogido, ella se sume en una experiencia semejante al sueño, y no obstante, se halla en un estado de conciencia superior al de nuestra vigilia cotidiana.

En esta entrega quiero tejer los lazos que unen a Acuario con el camino meditativo. Uno de los indicios que tenemos acerca de este vínculo es la correspondencia que Rudolf Steiner propone entre las 12 fuerzas zodiacales y ciertas energías anímicas. La virtud de Acuario es la Discreción que deviene Fuerza Meditativa.

Consideremos ahora otros elementos que nos permitan ampliar nuestra imagen del Aguador.


Ganímedes, el copero de los dioses

En la mitología griega, la constelación de Acuario era identificada con Ganímedes, un príncipe troyano de extraordinaria belleza. Cautivado por su hermosura, Zeus tomó la forma de un águila y lo secuestró para que se transformara en el copero de los dioses: aquél que escancia, desde su jarra, un líquido semejante al néctar divino.

«El rapto de Ganímedes», de Rubens (1577-1640)

En este relato podemos ver cómo el propio Zeus-Júpiter captura a un mortal para hacerlo su sirviente y concederle la inmortalidad. ¿No es ésta una adecuada imagen para simbolizar el “rapto” del pensamiento intelectual que tiene lugar en la actividad meditativa? Cuando el alma logra apartarse de las impresiones sensoriales, y olvidar sus representaciones habituales ligadas al mundo externo, puede redirigir sus fuerzas hacia la formación de un objeto interior de atención. En este estado, nuestra función pensante abandona su carácter mortal, y es conducido hacia el ámbito superior de la inmortal sabiduría divina –el reino de Zeus-Júpiter.

De este modo, nuestra alma se transforma en ánfora capaz de recibir la bebida divina: la radiante sabiduría de Zeus-Júpiter. Este hecho nos evoca las palabras del primer verso de la estrofa que Rudolf Steiner consagró a las fuerzas acuarianas: Que lo limitado se ofrende a lo ilimitado –que el intelecto humano, capaz de entender únicamente lo perecedero, se consagre para devenir facultad de contemplación espiritual, y pueda así comprender aquello que es eterno.


Acuario según la Astrología Hermética

Contemplemos ahora a Acuario desde la perspectiva de la astrología hermética –la astrología tradicional de Occidente, cuyas raíces encontramos en las ciencias astrales de Babilonia y Egipto, que creció en el mundo grecorromano, y conformó el tronco del que emergieron las diversas tradiciones astrológicas posteriores. Desde este punto de vista, Acuario puede ser comprendido como el aire fijo, y también como el domicilio diurno de Saturno. ¿Qué quiere decir esto?

«Acuario», de Johfra (1919-1998), pintor holandés.

Acuario: aire fijo

Cada una de las 12 fuerzas zodiacales se relaciona con uno de los 4 elementos: fuego, aire, agua y tierra. Los antiguos vincularon a Acuario, así como a Géminis y Libra, con el elemento aire; estos tres signos forman el triángulo o trígono de aire. A su vez, el aire está definido por las cualidades elementales de lo caliente –lo que se exalta– y lo húmedo –lo que se relaciona. Se corresponde, por lo tanto, con la alegría y la apertura del temperamento sanguíneo.

Además, cada uno de los cuatro elementos se expresa a través de tres modos o modalidades diferentes: inicio (signos cardinales), apogeo (signos fijos) y declive (signos mutables). De esta manera, si Libra es el aire cardinal y Géminis el aire mutable, Acuario es el aire fijo. ¿Cómo hemos de imaginar esto? La potente instintividad y la avidez sensorial del temperamento sanguíneo se aquietan en Acuario, que logra elevarlas hacia el ámbito de la luz: devienen en él aspiración y visión, contemplación de lo divino. De la misma forma, el impulso hacia el movimiento y el intercambio que caracteriza a lo aéreo se consolida, en Acuario, en anhelo de servicio hacia los grandes ideales sociales.

Acuario: domicilio diurno de Saturno

Además de su elemento y modalidad, cada signo del Zodíaco puede ser caracterizado también a través de su planeta regente –aquel planeta cuyas fuerzas poseen una afinidad natural con el signo, al punto de ser el dueño de casa en ese lugar del cielo. Así, en este caso, Acuario tiene como regente a Saturno.

«Saturno», de Hans Thoma (1839-1924), pintor alemán.

Willi Sucher describe bellamente la cualidad esencial de este planeta:

Los griegos experimentaban a Saturno como una expresión del Omnipotente Padre Chronos, el Padre Tiempo, que cuidaba de que el pasado nunca se olvidara y se ocupaba de que los hilos del pasado se entretejieran en el presente como destino. De este modo, Saturno es una expresión de la ley divina, según la cual fueron creados el universo y la humanidad. Se erige como guardián de la continuación del patrón divino que se había establecido en los primeros comienzos de toda la evolución. Los antiguos se dieron cuenta de que las fuerzas divinas hablaban a través de este planeta, llamando siempre la atención de la humanidad si había algún intento de desviarse del plan divino. Y también experimentaron que estos poderes devolvían a la humanidad a su cauce, a veces bajo severos castigos.

Esta caracterización de Saturno nos permite comprender por qué, en la astrología hermética, es considerado el maléfico mayor –aquel planeta que enfrenta a los seres humanos a las adversidades y obstáculos más grandes. Además, tradicionalmente, Saturno es el regente tanto de Capricornio como de Acuario, es decir, de aquellos signos que arquetípicamente representan el inicio y el apogeo del invierno –el momento del año en que impera el frío.

Sin embargo, Saturno expresa dos matices diferentes de su esencia en cada una de estas fuerzas zodiacales, puesto que Capricornio, perteneciente a la triplicidad elemental de la tierra, es un signo de naturaleza femenina o nocturna, mientras que Acuario, como hemos visto, forma parte de la tríada de signos de aire, y por lo tanto, posee una naturaleza masculina o diurna. De ahí que podamos reconocer la impronta saturnal de Capricornio en su ascética y disciplinada voluntad de trabajo, mientras que en Acuario podemos reconocerla como su anhelo de desprenderse de sí mismo para hallar su realización en el vínculo fraternal con el otro, así como en la transparente contemplación de lo divino.

Despedida

En la próxima publicación, sintetizaré estas imágenes que hemos ido contemplando, para acercarnos a comprender cada vez más el vínculo de Acuario y el camino meditativo.

Y si leyeron hasta acá, se los agradezco mucho, y les pido que apoyen y difundan mi trabajo. Me pueden encontrar en Instagram como @laplantaceleste, y próximamente, en mi sitio web.

Con cariño, Gustavo

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Una respuesta a «Acuario y el Camino Meditativo»

  1. Avatar de Gustavo Villatoro

    Muchas gracias Lizeth!
    Me alegro mucho de saberlo. Y que esto suceda me motiva a seguir compartiendo mi trabajo. De nuevo gracias!