La Planta Celeste

Psicoterapia y Astrosofía

Acuario y el Camino Meditativo

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Parte 1 de 3

Queridos amigos –conocidos y por conocer:

El domingo 19 de enero recién pasado, el Sol ingresó en el signo zodiacal de Acuario –el Aguador–, si tomamos como referencia el Zodíaco tropical (determinado por el curso anual de las estaciones)1. Rudolf Steiner le atribuyó una virtud a cada una de las 12 fuerzas zodiacales, y la virtud correspondiente a Acuario es la Discreción que deviene Fuerza Meditativa.

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«Vandenis» (Acuario), de Mikalojus Konstantinas Čiurlionis (1875-1911), pintor y compositor lituano

A propósito de esto, y en relación con el ingreso del Sol en Acuario, quisiera compartir con ustedes una reflexión acerca de la meditación, del camino meditativo, y su vínculo con las fuerzas del Aguador.


¿Qué es la Meditación?

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«Filósofo en meditación», de Rembrandt (1606-1669), pintor y grabador neerlandés

En primer lugar, tenemos que comprender qué es la meditación. Tomemos, como punto de partida, una definición de diccionario de esta palabra. “Meditar” significa “pensar atenta y detenidamente sobre algo”, o bien “reflexionar interiormente sobre un tema religioso, espiritual o moral”.

Rescatemos dos elementos de estas definiciones. El primero: el pensar atento. Meditar es una actividad del pensamiento, algo que hacemos todos los días, a cada instante, mientras estamos despiertos. En este sentido, la meditación no es algo completamente extraordinario, totalmente ajeno a nuestra experiencia cotidiana. En palabras de Steiner: «El ascenso hacia un estado de conciencia suprasensible sólo puede partir del estado de vigilia normal» (La Ciencia Oculta, p. 251). Lo que hace del meditar algo extraordinario es, justamente, que ha de desarrollarse de forma atenta, detenida, concentrada –es decir, de manera exactamente opuesta a cómo transcurre habitualmente el flujo de nuestro pensar.

El segundo elemento a rescatar es que, en la meditación, reflexionamos sobre un tema religioso, espiritual o moral. Ciertamente, para llevar a cabo una práctica meditativa, requerimos haber desarrollado, hasta cierto punto, la capacidad antes mencionada: el pensar atento y concentrado. Para tal fin, podemos practicar el primero de los llamados 6 Ejercicios Complementarios –el control del pensamiento, dirigiéndolo durante una cierta cantidad de tiempo hacia la reflexión sobre un objeto simple, creado por el ser humano, como un alfiler. De hecho, Steiner señala que la realización de esta serie de ejercicios es indispensable para quien quiera avanzar en el camino de la meditación antroposófica.

No obstante, en la práctica meditativa, el alma no se entrega a sus representaciones habituales, que no son sino reproducciones de los objetos del mundo exterior. En este sentido, Steiner recomienda utilizar representaciones simbólicas, dado que, al no reflejar objetos externos, «encierran la peculiaridad de obrar sobre el alma, despertándola» (La Ciencia Oculta, p. 252).


Meditar, o el arte de dormir

La práctica de la concentración es el arte de olvidar, dice bellamente Valentin Tomberg (Meditaciones sobre el Tarot, p. 402). Podemos comprender esta afirmación a partir de lo mencionado anteriormente: la concentración, como primer paso del camino meditativo, exige que reorientemos nuestra atención desde los objetos externos hacia nuestro espacio interior, y que coloquemos allí una representación. En este acto, hemos de olvidar consciente y voluntariamente cualquier otro contenido de nuestra alma, para dedicarnos de forma exclusiva al objeto que hemos creado en nuestro interior.

Y si la concentración es el arte de olvidar, podemos afirmar, junto con Tomberg, que la práctica de la meditación es el arte de dormir. Pues retirar nuestra conciencia de las impresiones sensoriales, ¿no es lo que ocurre, acaso, cuando por la noche nos vamos a dormir? ¿Y no es así que emergen en nuestra conciencia, mientras dormimos, sueños e imágenes semejantes a representaciones simbólicas? De ahí que nos sea posible interpretar, a modo de símbolos, nuestros sueños…

Al sumergir mi alma en la imagen simbólica que he escogido, me encuentro en un estado que, por una parte, se parece al dormir: excluyo de mi conciencia toda representación, y alejo de ella las impresiones que se le acercan a través de los sentidos. Sin embargo, la meditación es «un sueño que, comparado con la conciencia diurna, representa un estado de vigilia superior» (La Ciencia Oculta, p. 259). Meditar es el arte de dormir –no simplemente dormir, porque implica nuestra actividad consciente y voluntaria, como todo arte. Meditar es dormir despierto.


Acuario: la Discreción deviene Fuerza Meditativa

Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con la fuerza zodiacal de Acuario? Esto es lo que desarrollaré en la segunda parte de esta entrega, que publicaré el próximo 1 de febrero.

Por lo pronto, y como preparación del camino, los dejo con los versos de Acuario escritos por Rudolf Steiner:

Que lo limitado se ofrende a lo ilimitado.

Lo que carece de límites, establezca

en lo profundo de sí, las fronteras;

elévese en la corriente del devenir,

sosteniéndose cual ola que fluye,

dándose forma en el devenir hacia el ser.

Limítate, oh ilimitado.


Despedida

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Me pueden encontrar en Instagram como @laplantaceleste, y próximamente, en mi sitio web.

Con cariño,

Gustavo

1

Existen diversos puntos de vista para comprender el Zodíaco: 1) En referencia al Sol y el curso anual de las estaciones (Zodíaco tropical). 2) En referencia a las constelaciones visibles del firmamento, consideradas como de igual longitud –es decir, cada constelación midiendo 30º (Zodíaco sideral). 3) En referencia a las constelaciones, pero vistas en sus dimensiones reales –es decir, cada una de ellas teniendo diferente longitud (Zodíaco astronómico).

La cuestión del Zodíaco es compleja, y espero hablar de ello más adelante.

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